¿Con quién voy a ver la lluvia?

“There’s a calm before the storm»…Have You Ever Seen The Rain?, Creedence Clearwater Revival


El quedarme sola después de una relación de 10 años ha sido muy difícil. Ya nadie me despierta por la mañana, no hay café recién hecho y me quedé sin las frases de “Buenos días”.


Éramos un equipo, en mis debilidades él tenía fortaleza y me sentía protegida. Varias veces me he recriminado por no haber querido esa estabilidad. Obvio que vivir en pareja es difícil pero también lo es estando soltera y Priscilita decidió estar sola afrontando la vida.


Es muy duro salir de esa comodidad en la que me encontraba, ha sido un reto enorme que me sigue dando miedo. Afortunadamente tengo amigos excepcionales que están incondicionalmente conmigo; me escuchan, me acompañan y se han aventado conmigo a vivir nuevas experiencias.


No puedo mentir que hay cosas de estar en pareja que extraño, una de ellas es ver la lluvia. Al inicio me preguntaba una y otra vez ¿y ahora con quién voy a ver la lluvia si estoy sola? Y no podía evitar llorar, pero ahora llegó la respuesta, voy a ver la lluvia con la persona más importante en este mundo para mí y a la que amo por sobre todas las cosas, esa persona soy yo misma.

Valer nada

“There´s a calm before the storm» Have you ever seen the rain, Creedence


Todos tenemos a una persona favorita. Esa persona a quien le contamos de todo; cosas buenas y malas de nuestro día.


Bueno pues yo tenía esa persona favorita, con quien me gustaba platicar de todo, no era mi novio y nunca hubo intensiones de algo parecido, simplemente fue con quien pude hacer clic y tener una complicidad de camaradería. Era un cariño mutuo, al menos eso pensé, del que te hace pensar que será para siempre, de ese que quería a mi lado hasta la vejez.


Es un hecho que las personas cambian y que cada una de ellas es un mundo, tanto es así que nunca se encuentra a la misma persona dos veces en la vida. A veces siento como si mi persona favorita hubiera muerto y que la persona que ahora veo es un extraño. Un día me dijo que las únicas personas importantes para él era su familia y nada más, esto me hizo comprobar que ya no tenía espacio en su corazón para mí y que tampoco quería que lo conociera nuevamente.


Esa noche no lloré porque me quedé sin corazón mientras me repetía una y otra vez que eso me pasaba por abrir mi corazón y entregarlo a las personas a manos llenas. Yo buscaba una explicación para entender, ¿Cómo carajo le hizo para tirar toda esa amistad a la borda tan fácil?, ¿Cómo pudo tirarle un balde de agua fría en la cara a la persona que un día dijo querer y extrañar? Para mi persona favorita yo no valía nada. Saber eso dolió y dolió mucho.


En las redes sociales circula una frase que dice que no debemos acostumbrarnos a platicar con una persona diario porque un día ya no estará y ese vínculo será difícil de olvidar. El mismo Principito lo dice en su libro “Cuando uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco”. Así de difíciles son las relaciones humanas, las matemáticas se quedan cortas en complejidad.


En ocasiones preferiría que ese amigo hubiera muerto de verdad, pero luego recapacito y confirmo que nadie es dueño de nadie y al final de cuentas, no soy tan egoísta como parece.

Vale la pena una operación estética (parte 2)

«No me mires, no me mires, déjalo ya, que hoy no me he puesto el maquillaje y mí aspecto externo es demasiado vulgar para que te pueda gustar Mecano: Maquillaje


¿El final?

Al finalizar la operación, me dijeron que apretara muy fuerte la sábana de la camilla. Venía el dolor más espantoso que he sentido en mi vida. Presionaron mi nariz con una férula, tan fuerte que todas mis fuerzas se fueron, creí que me desmayaría. Decidí no luchar más contra ese dolor, deje que pasara, me entregue a él y relaje todo mi cuerpo casi recibiendo la muerte.

Desde ese día, cuando hay dolor en mi cuerpo solo me dejo llevar que duela lo que tenga que doler sin resistirme, solo que pase y que haga lo que se le antoje conmigo.


Recuperación

‌Pensé que el dolor de la operación se había quedado en el quirófano, que ilusa fui porque venían meses sumamente difíciles.

Estuve sin poder respirar por la nariz por 3 días, no podía comer, incluso me costaba beber algo. Tuve dolor de oídos, “dormí” sentada para drenar la sangre de mi nariz, mi boca se reseco tanto que me salieron manchas negras en las comisuras de los labios y los piquetes de la anestesia comenzaron a punzar muchísimo.


Sentido arácnido de Spiderman

Algo extraño que recuerdo, es haber despertado una noche porque de repente escuche muchísimas cosas al mismo tiempo y muy fuerte, sentí que mis oídos se destaparon, como si el sentido arácnido de Spiderman se hubiera activado en mí. Esa sensación me dio mucho miedo, no sé si fue efecto de la medicina, el no poder dormir, el no poder respirar lo que provoco esta extraña sensación.

Descansé un poco cuando quitaron los tapones de mi nariz y por fin pude bañarme, pero aún tenía puntadas, visitas regulares al doctor, medicamento que tomar, dieta y cambiar diariamente el parche de mi nariz (realmente dolía).


No se puede tener todo en la vida

Lo que más lamente es que no pude correr ni hacer ejercicio por 4 meses. De hecho, no podía hacer muchas cosas como leer, escribir, subir escaleras. Me la pase sentada en un sillón esperando a que el tiempo y el dolor pasara. A parte me sentía un monstruo.


Reflexión

Los estereotipos de belleza son creados con el Photoshop, así que son ideales imposibles de alcanzar aún con una cirugía plástica. Es sorprendente la accesibilidad que se tiene para someterse a un procedimiento quirúrgico, sin embargo, nadie habla de lo doloroso que llega a ser, de los cuidados post operatorios que se tienen que llevar a cabo, que existe la posibilidad de desarrollar alergias, de las actividades que tienes que sacrificar y lo más triste de todo es que no se tiene una garantía al cien por ciento que vas a quedar como soñaste.

Estoy segura que no me someteré a una cirugía jamás en la vida y lamento haber descubierto los filtros de las aplicaciones demasiado tarde.

Vale la pena una operación estética (parte 1)

«No me mires, no me mires, déjalo ya, que hoy no me he puesto el maquillaje y mí aspecto externo es demasiado vulgar para que te pueda gustar Mecano: Maquillaje

Siempre quise una nariz pequeña, como una Barbie, así que decidí someterme a una operación de nariz, o bien a una rinoplastia estética, para verme de una vez por todas como las mujeres perfectas que abundan en Instagram.


Bienvenida, Welcome a una pesadilla

El procedimiento no comenzó en el quirófano, comenzó mucho antes porque estuve a dieta, tomé medicamentos y me hicieron análisis antes de la operación. Estaba tan nerviosa que me puse a pintar una pared para liberar mi mente y calmar mis nervios.

Un día antes de la cirugía, por si acaso, me despedí de mis amigos. Claro que todos me dijeron dramática, pero eso denotaba todo el miedo que tenía de este cambio al que me iba a someter, me estaba aventando a algo desconocido y sinceramente no sabía cómo reaccionar de la mejor manera.


Llego la hora

El día de la cirugía, llegué al hospital con ropa holgada y un desayuno ligero. Pase al cuarto que me asignaron y todo comenzó con un pinchazo en mi brazo para ponerme suero. Después la enfermera me llevó al quirófano en silla de ruedas, me sentía una princesa recorriendo el hospital.

En el quirófano, la doctora me estaba esperando con dos cotonetes enormes que metió en mi nariz, sentí que llegaron a mi cerebro. Lo siguiente fue la aplicación de la anestesia, fueron unos 6 pinchazos en varias zonas de mi nariz, dolió mucho pero no llore para nada.

Unos minutos más tarde comenzaron a cortar pero no sentí dolor, sin embargo, llego un momento que sentí un ardor horrible la nariz, como cuando te entra agua con cloro de una alberca, lo bueno que fue por poco tiempo.

¿El final?

Yo ando con lobos y se aullar muy bien

«La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas» Aristóteles


Hay días en los que no quiero levantarme de la cama, no tengo ganas de ver ni hablar con nadie y simplemente siento que muero.


Justo en medio de esas benditas crisis existenciales nunca falta alguna notificación en mi celular de alguno de mis amigos, es como si los llamara con el alma, con una conexión más fuerte que el internet.


Después de leer sus mensajes o contestar sus llamadas, cuando acuerdo ya estoy sonriendo con el corazón otra vez.


Es totalmente inspirador ver a mis amigos triunfar en sus proyectos, en sus inversiones, en sus propias empresas, hablando otros idiomas, creando música, corriendo maratones, dibujando, trabajando sin parar, siendo muy buenos en lo que hacen. Me siento tan afortunada y agradecida de tenerlos porque si un día caigo ellos sin duda alguna me ayudarán a levantarme.


Definitivamente concuerdo con la frase: «Los amigos son ángeles que nos levantan cuando nuestras alas han olvidado como volar».


Ustedes saben quiénes son, los amo muchísimo.
Gracias

Receta para curar un corazón roto

“Sé que debo deshacerme de este corazón herido, ya que muere lentamente porque tú no estás conmigo”
Corazón delator, Edgar Allan Poe


En el mundo del Internet podemos encontrar recetas para resolver casi cualquier problema, incluso un corazón roto. Osan de inventar pasos infames para curar tu dolor y pecan de mentirosos afirmando que su método es infalible para liberarte de tu pena.


La realidad es que no existe cura alguna, ese dolor que quema, se sufre con toda intensidad. Haces mil cosas para evitar pensar, para evitar sentir, pero siempre vuelves a ese fatídico momento en que de la nada explotan tus lágrimas y no resta más que secarlas porque tienes que ser fuerte y porque nadie lo hará por ti.


Entras en un proceso de duelo: ira, tristeza, miedo, decepción, frustración, vergüenza, culpa con momentos de adrenalina y esa euforia de querer comerte al mundo entero, de conocer, de hacer cosas desconocidas, de renovarte y de hablar con personas nuevas.


Y así pasa este ciclo de emociones a través de los días, meses e incluso años, hasta que un día despiertas y como por arte de magia todo lo malo se ha ido. Respiras y sientes esa liberación que tanto anhelabas agradeciendo lo que tienes y a quienes te acompañan. Incluso con un poco de suerte y las vueltas que da la vida, la mismísima persona que te rompió el corazón se convierte en uno de tus amigos.


No hay cura para un corazón roto, dolerá lo que tenga que doler y por el tiempo en que tenga que sanar. A final de cuentas un corazón roto te enseña las mejores lecciones de la vida.


Córtenle la cabeza: Es mejor ser temida que amada

“Perdonar es pasar por alto, o más bien mirar más allá del ego para ver la cordura que hay en todo ser humano, que es su esencia.”
Eckhart Tolle – naturaleza humana, perdón

Todos tenemos ego, ¿Qué sería el hombre sin él?, vaya tema tan complejo que he elegido para este día. En mi afán de comprender lo que es el ego, me perdí varias veces con conceptos de psicología que no entendía, sin embargo, ahora me queda muy claro que algunas personas saben llevar una tregua con su ego para evitar un sufrimiento innecesario y que otras se dejan dominar por él, pero no es nada bueno porque siempre terminan perdiendo.


Desde que tengo uso de razón, fui muy berrinchuda y rencorosa. Me di cuenta que con un berrinche podía hacer que mi papá se comiera una tarta de lodo hecha por mí; después los berrinches fueron parte fundamental para manipular a las personas y obtener lo que quería.


¿Cuál era el precio de los berrinches?, desequilibrio total de mis sentimientos. Lo peor era cuando no conseguía lo que quería, había un dolor intolerable, ansiedad, desesperación y una obsesión terrible. Todas esas emociones negativas se quedaban conmigo y creía que el mundo era injusto, amargándome la vida y odiando a las personas que más me amaban. Por ejemplo, una vez me enojé mucho cuando mi familia y yo no pudimos salir a pasear, entonces me encerré en mi casa y empecé a tirar todo, a mi hermano le dolió mucho que tirara su chamarrita al suelo, pero no me importo.


Así como la reina de corazones en Alicia en el país de las maravillas, pensaba que todo mundo giraba a mi alrededor, que iba a tener a mis amigos por siempre pese a todos mis demonios. Mi ego era tan grande que mi corona de princesa quedaba pequeña en mi cabeza y cuando mi corazón explotaba de odio quería que rodaran cabezas.


Todo cambio un poco cuando me enamoré, no soportaba que la persona que me amaba tuviera momentos de pesadilla con mis rabietas cuando él solo me daba amor. Mi empatía creció y me di cuenta que, por mi ego, mi familia y mis amigos pasaron terribles momentos.


Hoy sigo aprendiendo a tener conciencia de mis sentimientos, a desarrollar mi amor propio, a no dejarme llevar por sentimientos negativos y a no desquitar mis corajes con las personas que amo. Estoy aprendiendo a soltar lo que no es para mí y lo que no puedo tener porque no es mi destino. Duele mucho, pero creo que es señal de que estoy madurando, tengo el anhelo de ser más humana: ser amada por todos en lugar de ser temida.

He dado la vuelta al mundo

«Puedes ir de acá para allá, pero mientras tú no estés bien, nada de lo que te rodea lo estará”
Remedios Varo


En la secundaria tenía una materia dedicada al estado de Querétaro, veíamos sus municipios, clima, historia y lugares turísticos; esto definitivamente propició en mí, las ganas de viajar y de visitar cada rincón del estado.


En ese entonces “viajar” para mí, era conocer lugares nuevos. Ahora me doy cuenta que estaba completamente equivocada porque viajar es un término más complejo que eso.


El viaje empieza desde el momento en que guardas dinero para solventarlo, seguido de un plan de logística para llevarlo a cabo, hasta que al fin emprendes la aventura desde muy temprano por la madrugada, soportando las inclemencias del clima, desvelos, cansancio, mal pasadas bárbaras y no se diga esa paciencia para guardar las ansias locas de llegar a tu destino.


Lo que no puedo negar, es el asombro de conocer lugares fantásticos por su belleza difícil de creer y la expansión de tu mente al descubrir lo pequeñito e insignificante que eres ante la majestuosidad de algunos lugares formados por la naturaleza. Viajar te hace extrañar a los tuyos, a reflexionar, a tomar decisiones difíciles, te hace agradecer por tener ciertas comodidades en tu casa, desarrollas potencialmente tu instinto de supervivencia y si viajas con amigos, te da la oportunidad de conocer su verdadera personalidad y la calidad de su alma. No puedo dejar de mencionar lo divertido que es comprar los recuerdos para los amigos que esperan en casa.


Lo mejor de todo es que te quedas con la experiencia de conocer personas; algunas de hecho llegan a convertirse en tu familia porque tienes la oportunidad de vivir con ellos, abriendo parte de su corazón para compartirte de su comida, cultura, costumbres, lenguaje, pláticas, chismes, chistes locales y leyendas urbanas, pero, sobre todo, los pesares que enfrentan en su día a día, haciendo que desarrolles una tremenda empatía y convirtiendo este viaje en algo que jamás olvidaras.

Adiós a mi relación de 10 años

«Hoy voy a empezar, hoy es el comienzo del final, el cocodrilo astronauta soy en órbita lunar.» Lady Blue, Enrique Bunbury


Mi noviazgo de 10 años con el mejor hombre que he conocido llegó a su fin. Vaya que luché por quedarme, hice hasta lo imposible por permanecer en un “juntos para siempre”, incluso en nuestra primera crisis elegí nuestra relación por, sobre todo, en esa ocasión tuve tanto miedo de desistir hasta que tuve mi primera cita con otro hombre, no piensen mal, fue con un psicólogo.


Le escribí una carta el primer día sin él con todo el amor de mi corazón; le agradecí, le deseé toda la suerte y le hice saber que tiene mi apoyo en caso de necesitarlo. Después subí a un avión rumbo a Los Ángeles y lloré durante las tres horas que duró el vuelo. Ni la imponente belleza de la ciudad pudo curar la herida de mi corazón y el enorme vacío de mi alma.


Es increíble confirmar que las personas llegan a tu vida con un propósito, ya sea que esas personas aprenderán de ti o tú de ellas. Y, pues bien, me di cuenta que todos los años de relación, con tantos logros obtenidos, con tantos obstáculos superados, ese palacio que construimos juntos hasta las nubes tenía cimientos de cartón.


No fue fácil llegar a esta decisión, fueron muchas lágrimas, muchas dudas, mucho que pensar, muchas preguntas sin respuestas, mucha desilusión; sin embargo, también hay cosas positivas, como el darme cuenta que soy fuerte y que puedo valerme por mí misma como cuando pude enfrentarme yo sola al mar y nadar plácidamente en su agua helada; me sentí poderosa.


Mi novio jamás curo las heridas de mi corazón, el hizo algo mejor, me enseñó a curarme sola y se lo agradezco enormemente porque en mi separación, las personas que creí que serían mi apoyo no estuvieron y yo tuve que levantarme sola y renacer de mis cenizas cual ave fénix.

Una de mis mayores equivocaciones

Mucho antes de entrar a la universidad quería estudiar diferentes carreras. La primera opción fue maestra; me encantaban los libros y desde niña empecé a organizar cursos de verano para mis primos y vecinos. Siempre tuve diferentes alumnos ya sea para enseñarlos a leer o bien con las temibles tablas de multiplicar.


También pasó por mi cabeza la idea de ser doctora y hasta dentista, cuando tuve un problema con mis dientes, el cual vaya que me hizo sufrir. De igual forma quise ser veterinaria, locutora, diseñadora de ropa pero al final me deje llevar por la idea de que estas profesiones no eran rentables. Por último decidí ser Química farmacéutica bióloga, me encantaba la química, las formulas, la óxido reducción, etc. Sin embargo para mi sorpresa no quedé en esa carrera y terminé en informática y me convertí en ingeniera en Telecomunicaciones.


En esta carrera me enfrenté a un mundo lleno de hombres y conocí el machismo de primera mano. Muchas veces trataron de ofenderme preguntándome si no prefería estar tejiendo en en mi casa en vez de estar en medio de 5 hombres instalando una red y como olvidar esos terribles comentarios diciendo que en la facultad no había mujeres ya que todas “parecíamos hombres”. Lo peor fue cuando entre a trabajar y escuché el comentario de que se tenía preferencia hacía los hombres respecto al trabajo, esto fue lamentable porque ese comentario venía de una mujer.


Hoy sé que me equivoque de carrera, no me apasiona lo que hago en mi empleo porque ni siquiera es lo que estudié. Estoy segura que mi carrera ideal sería diseño gráfico, ilustradora, escritora, incluso pintora. Espero que en esta vida tenga la oportunidad de estudiar otra carrera y hacer lo que realmente me apasiona porque sólo veo cómo cambio mi vida por dinero.

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